Si haces esto no tendrás preocupaciones

Estos días me he dispuesto a vivir un experimento: antes de dormir, apunto en mi cuadernillo lograr al día siguiente al menos una cosa, por más pequeña que sea, que me vaya a hacer una mejor persona.

Hoy esa cosa fue meditar y leer un pasaje de un libro que estoy leyendo.

Sin embargo, pronto me di cuenta de que lograr el resto de las metas que me había puesto para el resto del día fue más fácil: hice ejercicio, desayuné bien, salí a tiempo de mi casa, tuve una reunión con mi equipo y ahora estoy sentado escribiendo. Todas ellas cosas que quería lograr a lo largo del día.

Creo que lo que revela este simple experimento es que ser mejor es un proceso incremental y no una transformación al estilo san Pablo que, aunque envidiable, poco probable.

En mi vida he encontrado muchas formas de sabiduría de vida, todas de ellas respondiendo a la pregunta: ¿cómo lograr la felicidad? En mi día a día, la gente se acerca a hacerme esa misma pregunta con afán de discutir y compartir ideas. Lo mismo haré hoy aquí. Creo que la felicidad depende de tres hábitos que debe formar una persona:

  1. responsabilizarse por su vida y sus acciones todos los días, minuto a minuto;
  2. decidir todos los días vivir según unos valores y principios desarrollados a conciencia y a a base de la experiencia;
  3. vivir una vida auto examinada.

En lo personal, intento vivir creando estos tres hábitos todos los días. Unas veces lo logro, otras fracaso rotundamente, pero en general puedo decir que tengo una satisfacción profunda con las decisiones que tomo y con el rumbo que lleva mi vida. Hay muchas formas prácticas de desarrollar estos tres hábitos. Les comparto la que yo uso:

  1. veo cuáles son las áreas de mi vida en donde actúo y donde tengo incidencia: mi físico, mental, espiritual, profesional y social. Luego me imagino que soy un personaje en cada área de mi vida e intento imaginar cómo actúa el héroe en cada una de esas áreas. Por ejemplo en el área física el héroe es alguien quien busca tener su cuerpo sano, hacer ejercicio, intentar interactuar con la naturaleza cuando sea posible, etc. En el área mental, el héroe es alguien quien sabe usar sus destrezas mentales para adquirir habilidades y destrezas que le hagan mejor en su trabajo: aprender un programa de computación, destrezas de liderazgo, etc. También significa que es una persona culta y que sabe de filosofía, historia, literatura, tecnología, política, etc., y cómo se relacionan estas materias unas con otras. Cuando tengo la imagen del héroe, establezco metas para cada día según el ideal que me he propuesto. Ejemplos de metas en cada área de vida:
    1. hacer ejercicio intenso durante media hora tres veces al día;
    2. publicar un artículo en la prensa internacional;
    3. aprender un idioma;
    4. ir a las ceremonias de culto de la religión que practico.
  2. Con estas metas y estos ideales redacto un manifiesto: una pequeña constitución de unas 5-10 oraciones que describen los valores que yo tengo en mi vida y que son la guía que utilizo para actuar. Intento leer este manifiesto unas cuatro veces al día. Planteo uno aquí de ejemplo:
    • “Estar agradecido con lo que tengo. Estar presente en lo que hago y entregado a ello. Tener una disposición alegre para alegrar a los demás. Siempre entender antes de juzgar. El propósito de todas mis actividades es el desarrollo de las personas que me rodean y su crecimiento personal. El uso y el desarrollo del intelecto son fundamentales para cuidar y desarrollar mi entorno.”
  3. Con estas herramientas me propongo metas mensuales, semestrales y anuales y las reviso una vez al año para asegurarme de que esté siguiendo mi plan.

Creo que utilizando este método, desarrollado por Stephen Covey y mejor detallado en Los siete hábitos de la gente altamente efectiva, podemos llegar a desarrollar destrezas de vida que nos ayuden a ser mejores y orientar una vida hacia la felicidad.